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La vegetación
de Canarias tiene una riqueza extraordinaria. Su origen es principalmente
mediterráneo, pero cuenta con influencias africanas y
del Atlántico sur.
Por su situación insular, desempeñan
un gran papel los endemismos (formas vegetales exclusivas) y
las reliquias (vegetación que ocupó grandes extensiones
en otras épocas geológicas).
En el Hierro encontramos dos áreas de vegetación
claramente diferenciadas y con series de vegetación
asociadas a las condiciones climáticas y del suelo.
Al norte se encuentran los bosques de laurisilvas, de encinas
y hayas, y de coníferas. Al oeste encontramos el Sabinar.
Además existen algunos escasísimos ejemplares
de plantas tan famosas como el drago (merece destacarse el
famoso ejemplar de Icod, en Tenerife) y la palmera canaria. |
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Bosque
de Laurisilva: bosque que pervive desde el Jurásico.
Son pocos los restos de laurisilva existentes en la isla actualmente.
Como etapa de degradación, el fayal-brezal ha pasado
a sustituirlo en su mayor parte. Numerosas superficies, sobre
todo en el este, fueron transformadas en pastizales y terrenos
agrícolas.
La laurisilva se distribuye desde los 300 a los 1.300
metros de altitud en la vertiente norte y es más reducida
en la vertiente sur donde sólo se encuentra en altitudes
elevadas.
Desempeña un papel fundamental en la protección
del suelo y en la infiltración de agua de lluvia, muy
importante para los recursos hídricos de esta isla.
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Las zonas bajas
son mucho más secas, y su escasa vegetación está
formada principalmente por plantas crasas y numerosas especies
de euforbiáceas: las tabaibas, los cardones (con su característica
forma de candelabro), las tuneras (chumberas) y los agaves,
estas dos últimas especies no autóctonas.
Carácter sagrado desde tiempos antiguos tiene El Garoé
o Árbol Santo, ya adorado por los bimbaches. Por la condensación
del agua en sus ramas se producía el fenómeno
que se conoce como la lluvia horizontal, que se recogía
en la pocita situada bajo el árbol.
Esta especie de estanque
era suficiente para abastecer a sus pobladores, pues no existía
ningún otro depósito de agua potable en la isla.
En el año de 1.610 un viento huracanado lo destruyó
y en 1.949 se plantó un tilo en el mismo lugar que ocupaba
el anterior. |
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En el extremo
noroeste está El Sabinar, o lo que
queda de un centenario bosque de sabinas las cuales, azotadas
por el intenso viento reinante, han crecido desarrollando
formas retorcidas.
La sabina es representativa de la isla y ha pasado a formar
parte del escudo de El Hierro. Sin embargo, no se deben olvidar
otras especies de su variada vegetación como los brezos,
las montañas cubiertas de pino canario y los árboles
frutales.
Sólo el bosque de pino canario y El Sabinar son monoespecíficos.
Los restantes bosques son siempre mixtos, al igual que ocurre
en otras zonas de clima subtropical.
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