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Durante siglos,
incluso después de la conquista española, se creyó
que las islas Canarias eran las cumbres de las montañas
de la Atlántida, el gran continente sumergido del cual
habló Platón en su diálogo "Timeo
y Critias".
Hasta el descubrimiento de América El Hierro fue considerada
la isla del fin del mundo. En el siglo II de nuestra era, Ptolomeo
en su Geographia consideró como "Non plus ultra"
o "Meridiano Cero" al que pasa por el extremo occidental
de la isla. Así permanecieron las cosas hasta que en
siglo XIX fue desplazado por el que pasa por Greenwich. |
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Al igual que el
de toda la primitiva población del Archipiélago,
el origen de los Bimbaches, los antiguos pobladores del Hierro,
sigue estando rodeado de misterio. Se trataba de un pueblo pacífico
que poseía una compleja estructura social a pesar de
vivir en una cultura propia del Neolítico.
Los Bimbaches adoraban a dos ídolos - el dios Eraoranhan
y la diosa Moneaba- y nos han legado numerosos petroglifos,
que pueden admirarse en diversos puntos de la isla y que aún
no han podido ser descifrados.
El Hierro fue tomado por el normando Jean de Bethencourt a principios
del siglo XV, en el marco de la conquista del Archipiélago
canario por parte de los castellanos. Los aborígenes
ofrecieron escasa resistencia y pronto fue colonizada la isla
con campesinos procedentes de la España peninsular que no tardaron
en mezclarse con la población original. |
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