Las
costas de Fuerteventura tienen una longitud
de 270 kilómetros. A diferencia del resto de las islas,
su litoral es generalmente bajo y las playas,
muy frecuentes, de largas y desérticas extensiones
óptimas para practicar cualquier deporte acuático
o simplemente pasear bajo cálidas temperaturas gracias
a los aires frescos que traen los vientos alisios.
Apenas cien kilómetros
separan Fuerteventura, la segunda isla en extensión
del Archipiélago, de la costa africana. Su forma es
alargada y los que conocen la historia del lugar aseguran
que también la más antigua de las Islas Canarias.
Un total de 157 playas son el mejor reclamo
de Fuerteventura, donde los aficionados a los deportes acuáticos
encuentran su paraíso, y en concreto los entusiastas
del windsurfing pueden disfrutar de un escenario inigualable
debido a los vientos constantes que soplan en el litoral.
Los molinos de viento, repartidos por toda
Fuerteventura excepto en la zona de Jandía, son un
fiel testimonio de las labores agrícolas tradicionales
de la Isla que hoy están siendo rehabilitadas para
uso turístico como centros de ocio con la intención
de recrear el paisaje de su pasado cerealista, llamado históricamente
el granero de Canarias.
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