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Más de ciento cincuenta playas, la mayor plataforma
costera del Archipiélago, con tres mil horas de sol
al año y un ambiente naturalmente apacible invitan
al visitante a disfrutar de Fuerteventura.
Las costas
de Fuerteventura tienen una longitud de 265 kilómetros.
A diferencia del resto de las islas, su litoral es generalmente
bajo y las playas, muy frecuentes, de largas
y desérticas extensiones óptimas para practicar
cualquier deporte acuático o simplemente pasear bajo
cálidas temperaturas gracias a los aires frescos
que traen los vientos alisios.
Apenas cien kilómetros
separan Fuerteventura, la segunda isla en extensión
del Archipiélago, de la costa africana. Su forma
es alargada y los que conocen la historia del lugar aseguran
que también la más antigua de las Islas Canarias.
Esta imagen, que es sólo una de las que conforman
el álbum de Fuerteventura, se une a la de la isla
sorprendente por sus playas kilométricas de dorada
arena bañadas por las aguas transparentes del océano
Atlántico. |
Fuerteventura,
un mar de arena. |

Molino Los Llanos de la Concepción.
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Un total de 157
playas son el mejor reclamo de Fuerteventura,
donde los aficionados a los deportes acuáticos encuentran
su paraíso, y en concreto los entusiastas del windsurfing
pueden disfrutar de un escenario inigualable debido a los
vientos constantes que soplan en el litoral.
Los molinos de viento, repartidos por toda
Fuerteventura excepto en la zona de Jandía, son un
fiel testimonio de las labores agrícolas tradicionales
de la Isla que hoy están siendo rehabilitadas para
uso turístico como centros de ocio con la intención
de recrear el paisaje de su pasado cerealista, llamado históricamente
el granero de Canarias. |
| Pero
no sólo el turismo de sol y playa tiene cabida en la
Isla. Actualmente surge con fuerza la novedad de los centros
de ocio para visitantes. Esta iniciativa, que invita al turista
a conocer otros aspectos distintos del paisaje y la cultura
de la Isla, se concreta en La Casa Museo Miguel de Unamuno,
el Museo Arqueológico y Etnográfico de Betancuria,
el Poblado Artesanal de Tefía, el Mirador de Morro
Velosa, el Centro de Artesanía Molino de Antigua y
el Centro de Interpretación de los Molinos de Tiscamanita.
Estos componen un nuevo aliciente de ocio para descubrir la
Isla por parte de aquellos menos aventureros y más
observadores.
En su paisaje destacan los
Parajes Naturales de Interés Nacional reconocidos como
Montaña de Tindaya, la Ladera de Vallebrón,
la Montaña Cardón, el Malpaís de la Arena,
El Saladar, la Caldera de Gairía, y los Parques Naturales
de las Dunas de Corralejo y Lobos, Pozo Negro, Jandía
y Betancuria. |
Iglesia de Nuestra Señora de
la Peña. |
Mar azul, verde esmeralda inmenso...
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La
belleza de Fuerteventura se completa con la vecina Isla de
Lobos. El paseo por mar hasta el Islote de Lobos, frente a
la blanquísima playa norteña de Corralejo, es
una visita muy recomendable.
Este Islote, que recibe su
nombre de los leones marinos que la habitaron hace cinco siglos,
depende administrativamente de Fuerteventura y está
casi deshabitada. El Faro sirve de guía para los pescadores
que faenan por sus costas. El fondo marino entre este islote
de menos de seis kilómetros y Corralejo es único
por la belleza de sus formas de grandes cornisas, bajones,
cuevas y túneles que albergan grandes cardúmenes
de peces a poca profundidad.
Fuerteventura y sus formas
suaves y apacibles invitan a la calma. Sus zonas arenosas
se unen con las tierras volcánicas en inmensas llanuras
y conos volcánicos de baja altitud, definidas por el
poeta y filósofo Miguel de Unamuno, como "un oasis
en el desierto de la civilización". A través
de los siglos, Fuerteventura ha formado su carácter
en torno al mar. Fue sucesivamente la tierra mítica
de los Atlantes, de aventuras para corsarios británicos,
de pescadores, de destierros y finalmente, de todo aquel que
huye del ajetreo diario. |
Agradecimiento especial a la Consejería
de Turismo y Transportes del Gobierno de Canarias |
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