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CULTURA ABORIGEN EN GRAN CANARIA
La población aborigen de
Gran Canaria basaba su economía en la agricultura, más
incluso que en la ganadería, el marisqueo o la pesca.
Los aborígenes se asentaban fundamentalmente en grandes poblados de estructura semiurbana.
Gáldar, Telde y Arguineguín tuvieron las mayores concentraciones poblacionales.
Existían, por un lado, los nobles, con cargos hereditarios, con poder decisivo
en áreas como la administración
y la economía, y propietarios de tierras y ganado; y los villanos, a quienes los nobles les otorgaban
terrenos y ganado a cambio del pago en especias y servicios.
La harimaguada era la figura femenina, de la nobleza, que se preservaba desde su infancia
para compartir las mismas labores del faycán. En
Gran Canaria se encuentra el conjunto cultural y
artístico aborigen más rico del Archipiélago, destacando sobre todo los yacimientos con
pinturas rupestres en cuevas, como las que acoge la Cueva Pintada de Gáldar, decorada con motivos
geométricos, hechos a base de cuadrados, triángulos y círculos en colores rojizos, ocres
y blancos, similares a las encontradas en la cerámica y pintaderas.
Los aborígenes gozaban de una gran fama de artesanos, cuyas técnicas y medios llegan hasta
nuestros días. El barro era una de sus principales materias primas. Además de los utensilios
domésticos e iconos, como el Ídolo de Tara, los aborígenes elaboraban la denominada
pintadera canaria, a la que adornaban con dichos dibujos geométricos.
El suelo isleño es rico en cantería, que los grancanarios han usado en calzadas, puentes,
bancos, molinos, piletas, fuentes y un sinfín de aplicaciones. |


