Tiene 30.466
habitantes, según los datos del Instituto Canario
de Estadística (Istac) correspondientes a 2002.
Residen en las poblaciones de La Vera, Punta Brava,
San Antonio, La Peñita, San Felipe-Tejar, La
Higuerita, Malpaís de Taoro, El Durazno y Las
Dehesas.
El casco antiguo destaca por sus calles adoquinadas
y sus bellos rincones, como la plaza del Charco, el
mirador de la Punta del Viento o la calle de Las Lonjas,
con excelentes casonas señoriales, como es el
caso de la casa de Iriarte o la de Remier. Emplazado
en un promontorio, el Parque Taoro ofrece una de las
mejores panorámicas de la ciudad. En él,
se encuentran el Casino Taoro y el Centro de Congresos.
La extensa plaza de Europa, construida en 1992 al borde
del mar, junto al antiguo muelle de pescadores, evoca
los sistemas defensivos que se usaban para combatir
a los piratas, corsarios y flotas enemigas.
El Jardín Botánico, fundado por Alonso
Nava y Grimón a finales del siglo XVIII, posee
una extensa superficie ajardinada y es centro de referencia
internacional de estudios botánicos.
El Lago Martiánez, con sus piscinas, esculturas
y fuentes, constituye una de las grandes obras de César
Manrique, que también dejó su huella en
Playa Jardín, entre el castillo de San Felipe
(siglo XVII) y el barrio costero de Punta Brava. La
avenida de Colón, adornada con altas palmeras,
va desde el risco de Martiánez bordeando la costa
hasta la ermita de San Telmo, de 1780. En todo el recorrido,
y en casi todas las calles del casco, abundan los comercios
y restaurantes de todo tipo.
Los lugares de mayor interés del municipio son
las iglesias de la Peña de Francia, San Francisco,
San Telmo y San Amaro, la iglesia anglicana del Taoro;
capillas de Cruces, la Casa Iriarte, la Casa Miranda,
la Casa Real Aduana, la Casa Hermanos Cruz Blanca y
la Casa y Torreón Ventoso, el templete de Lomo
Nieves, el Peñón, los Chorros y los Hornos
de Cal.
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