Tiene 1.776
habitantes, según los datos del Instituto Canario
de Estadística (Istac) correspondientes a 2002,
que residen en las entidades de población de
La Escalona, Jama, El Hoyo, Trebejos y Vilaflor.
La Iglesia de San Pedro, del siglo XVII, se levantó
sobre la vieja ermita del siglo anterior. Posee en su
interior admiradas obras de arte, como la imagen titular
o el popular San Periquito. Perduran algunas casas solariegas,
buenos ejemplos de arquitectura tradicional canaria.
También merece ser mencionada la Casa del Obispo,
adonde venían a veranear los titulares del cargo
desde La Laguna.
Desde siglos pasados han llegado a Vilaflor visitantes
en busca de su particular clima seco de montaña
para sanar problemas de salud. Sus excelentes aguas
manantiales han sido aprovechadas para crear una fábrica
de embotellamiento de agua mineral.
El pinar canario, del que destaca el ejemplar conocido
como Pino Gordo por sus once metros de circunferencia
en la base, llega hasta la propia capital y su zona
de máximo esplendor se da en torno a la montaña
de La Vica. A tan sólo medio kilómetro
de Vilaflor comienza el Parque Nacional del Teide, donde
el pinar deja paso a la retama y al codeso. Esta situación
estratégica hace que el municipio se beneficie
de la visitas de los turistas y visitantes que van de
paso hacia el Parque.
De las actividades tradicionales, destacan las artesanales
de macramé y rosetas así como su repostería
y sus vinos. El turista que se acerque a Vilaflor deberá
visitar el Convento de la Orden Betlehemita, la Iglesia
de San Pedro, la Casa de Los Soler y la Ermita de San
Roque, que son los lugares de más interés.
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